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Levante-EMV, 18 de Mayo de 2006

Un paseo «electromagnético» por la ciudad. Artículo de MANUEL PORTOLÉS

Viernes 19 de mayo de 2006 · 2417 lecturas




Jueves, 18 de mayo de 2006

LEVANTE-EMV

Ciencia e investigación

Un paseo «electromagnético» por la ciudad

MANUEL PORTOLÉS

En ocasiones hemos explicado como la radiación electromagnética, en
especial la «microonda»(telefonía móvil), interaccionaba, y dañaba, las
células humanas aisladas en exquisitos cultivos (hoteles celulares de
cinco estrellas). También contabamos, hace meses, como esta radiación
freía el cerebro de pequeños mamíferos. Léanse en estas mismas páginas,
«Las ratas no hablan por teléfono móvil» (16 junio 2005), y «Las células
humanas ’comunican’ al móvil» (14 julio 2005).
Ambos artículos finalizaban anunciando una nueva entrega, de
lo que podríamos llamar «trilogía electromagnética», con información
sobre los efectos negativos de este tipo de tecnología en la salud de
humanos, no ya en sus células u órganos aislados, si no sobre individuos
caminando por el planeta. Sin embargo, cuando tenía la estructura del
artículo sentía que faltaba algo, necesitaba completar la información de
la literatura científica internacional, con datos sobre la realidad de
la contaminación electromagnética en la ciudad.
Para comenzar les diré que la radiación electromagnética en
el planeta (en ciudades industrializadas) ha aumentado en los últimos 30
años (edad de piedra de las telecomunicaciones) en más de 100 millones
de veces; las perspectivas de futuro son claramente alcistas. La ciudad
elegida para escudriñar esta contaminación, mediante «paseos
electromagnéticos», ha sido Valencia. Agradecer antes de seguir, a los
físicos, la utilización de los equipos para el análisis del espectro
electromagnético, desde la frecuencia FM (radio) hasta UMTS (tercera
generación de móviles) y «Wifi» (inalámbricos); se incluyen también TV,
y las señales GSM, DCSÉ
Investigadores como Santini (Francia), Hutter, Kundi y
Oberfeld (Austria), Zwamborn (Holanda), Eger y Hagen (Alemania), por
citar los más cercanos, han demostrado la existencia del «síndrome de
microonda» o «enfermedad de las radiofrecuencias» en humanos,
especialmente en aquellos que viven alrededor de una instalación de
telefonía.
Signos como fatigabilidad, stress, irritabilidad,
nerviosismo, cefaleas, naúseas, anorexia, somnolencia, insomnio,
disminución sensorial, pérdida de reflejos, retardo en la toma de
decisiones, pérdida de memoria, mareos y vértigos, ruidos y zumbidos en
los oídos, son algunos de los acumulados en la literatura alrededor de
este trastorno electromagnético. Incluso un grupo de investigadores
valencianos (Navarro, Segura, Portolés y Gómez-Perretta) publicaron en
Electromagnetic Biology and Medicine (2003) un estudio preliminar sobre
la existencia de este síndrome en España. Estudio que relaciona por
primera vez la sintomatología relatada con la densidad de la radiación
microonda que llegaba a los dormitorios de los vecinos de una
instalación de telefonía móvil.
Este estudio made in valencia compara la incidencia de estos
síntomas entre vecinos a 100 y 300 metros de una instalación de
telefonía móvil GSM/DCS, demostrando que aumentaban, entre un 32 y 45 %,
cuando más cerca de ella vivían, y precisamente donde más densidad de
radiación microonda habitaba (0.11 microwatios/cm2; zona rural). Se
imaginarán que la critica al estudio, conocido como La Ñora, no se dejó
esperar, sobretodo porque unos desconocidos en el tema (no
epidemiólogos) habían sido capaces de diseñar una estrategia tan
sencilla que les llevara a semejantes conclusiones. Los científicos «de
casa» decidieron ante el acoso, regalar sus datos (ejercicio
recomendable) a un epidemiólogo internacional (Gerd Oberfeld), que los
volvió a analizar, y ante su escepticismo viajo a España, un año después
con su equipo, volvió a medir, y demostró en 2004, junto a los
valencianos, que las cosas habían empeorado para los vecinos y los
resultados, lamentablemente, mejorado para la hipótesis.
Sin embargo nuestro país permite, siguiendo la recomendación
del ICNIRP (International Comisión on Non-Ionizing Radiation
Protection), para las frecuencia de telecomunicaciones de móviles 900
MHz (GSM) y 1800 MHz (DCS), una intensidad de salida de 450 y 900
microwatios/cm2, respectivamente. Valores que se conocen desde la
declaración de Salzburgo (2000), como excesivos.
Tienen que saber que los sabios del ICNIRP emitieron sus
criterios en 1998, y desde entonces no los han variado, a pesar de la
gran cantidad de literatura científica publicada en los últimos años en
el mundo mundial. Desde el 2001 se ha publicado el 90 % de la
información existente en la historia de este tema (más de 500 trabajos).
Pero por otro lado, es conocida la afición de ciertos sabios a ser
profesionalmente despistados, lo cual no exime de culpa a los
gobernantes de solicitar opiniones a otros científicos quizás no tan
sabios.
Mientras tanto, Rusia e Italia, bajan la intensidad, para
proteger la salud de sus ciudadanos, a 10 microwatios/cm2, China
establece el límite en 6.6, Suiza lo disminuye hasta 4.2, y ciudades
como París y Salburgo, lo datan en 1 y 0.1 microwatios/cm2,
respectivamente. Por todo ello, nos planteamos conocer que pasaba en
nuestro entorno, y realizar una serie de «paseos electromagnéticos» por
Valencia.
Los resultados que se adjuntan en la gráfica corresponde a
un paseo de dos horas, un viernes no festivo y por la tarde, cuando la
actividad comercial todavía no había despuntado. Comenzamos en Plaza de
Toros y desde allí pasamos a Plaza del Ayuntamiento, Zaragoza, La
Virgen, San Lorenzo (Cortes Valencianas, sin actividad parlamentaria en
ese momento), para acabar en Plaza Manises, donde como saben esta el
Palau de la Generalitat. En cada punto señalado se realizaron un mínimo
de 12 mediciones y se representa los valores medios.
En la gráfica se indica el nivel máximo recomendado en
Salzburgo (0.1 microwatios/cm2), y como observarán se alcanzan valores
80 veces éstos, además de sobrepasar en gran parte del recorrido el
microwatio/cm2.
Existen muchos más datos en días más complicados, pero como
curiosidad, les diré que uno de los niveles electromagnéticos más bajos
que hemos encontrado en Valencia, ha sido en el interior de la Basílica
de la Virgen. Para que luego digan que rezar no es bueno para su salud.
Quizás en su interior se agazapen los sabios del ICNIRP.

Ver el artículo original AQUÍ

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