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Italia no está tan lejos

Lunes 28 de enero de 2019 · 870 lecturas



Italia no está tan lejos
Alfonso Balmori, biólogo

Artículo publicado en "El Norte de Castilla" el 28 de enero de 2019

En una pionera sentencia, el Tribunal Administrativo de la región italiana de Lazio ha impuesto a tres Ministerios de aquel país, el de Medio Ambiente, el de Salud y el Ministerio de Educación, Universidad e Investigación, la obligación de organizar una campaña de información dirigida a toda la población sobre los riesgos para la salud y el medio ambiente relacionados con el uso indebido de los teléfonos móviles y sobre las necesarias medidas de precaución que deben adoptarse. Dicha campaña debe hacer especial hincapié en los grupos de mayor riesgo, como son los niños y los adolescentes, y el Tribunal da un plazo máximo de seis meses para su difusión, por lo que debe comenzar antes de julio de 2019. El objetivo es concienciar a los usuarios de que hagan un uso más informado de los teléfonos móviles para salvaguardar el derecho a la salud que ―como en España―, está protegido constitucionalmente.
Los tres Ministerios implicados ya están trabajando para el establecimiento de una mesa interministerial que deberá dar cumplimiento a la decisión judicial. Además, en un comunicado conjunto de prensa, afirman que han acogido esta sentencia con satisfacción, convencidos de la necesidad de concienciar sobre el tema y de promover medidas de prevención. Mejor así, desde luego, aunque no se entiende bien que no mostrasen el mismo entusiasmo para ponerse manos a la obra antes de dictarse la sentencia, ya que durante el procedimiento judicial ha quedado clara constancia de su resistencia con uñas y dientes.
Esta decisión judicial probablemente pase desapercibida o sea considerada ajena a la situación española, porque sacar el asunto aquí se ha convertido desde hace años en un tema tabú, del que solo hablamos unos pocos. La proverbial desatención de nuestros sucesivos Ministros de uno y otro lado ―a los que no les vendría nada mal una sentencia como la italiana―, hacia este grave problema sanitario y ambiental de la telefonía móvil, contrasta abruptamente con la sobreprotección a la que nos someten los actuales Ministros de Ciencia y Sanidad, con su paternalismo trasnochado y su empeño y celo algo obsesivo, en la persecución de las medicinas no convencionales, a pesar de que ya vamos siendo mayorcitos y se nos debería suponer capacidad de decisión y criterio.
Ya que nuestros ministros se atribuyen esa minuciosidad científica solamente para algunos temas, podrían encargar al Instituto de Salud Carlos III ―como ya han hecho para los medicamentos no convencionales― una revisión científica sobre los efectos de las radiaciones de telefonía en los seres vivos. De esa forma, nada más empezar se toparían con las conclusiones de la tesis de la Doctora Marina Pollán Santamaría, Profesora de Investigación y Jefa de Servicio de Epidemiología del Cáncer en el Área de Epidemiología Ambiental y Cáncer del ese mismo Instituto de Salud Carlos III. Por si a alguien le interesaran más datos, dicha tesis doctoral, se realizó en el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, se leyó el año 2000 y lleva por título: “Ocupación, exposición laboral a radiaciones electromagnéticas y cáncer de mama”. Fue dirigida por los eminentes profesores Per Gustavsson, Gonzalo López-Abente y Fernando Rodríguez Artalejo y en su novena conclusión manifiesta textualmente: “La consistencia de los resultados observados en las tres ocupaciones relacionadas con teléfonos, telégrafos y radio muestra que los campos electromagnéticos, ya sea de baja frecuencia o de radiofrecuencia, pueden ser agentes promotores del cáncer de mama. La alta incidencia en analistas de sistemas apoya esta conclusión”. Varios de sus directores formaron parte del comité científico que atendió el caso del colegio García Quintana de Valladolid junto a la Doctora Pollán, y esta última ha sido nombrada recientemente nueva directora científica del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), que lleva a cabo la investigación epidemiológica en España.
La revisión científica sobre los efectos de las radiaciones de telefonía que recomendaba a los ministros, podría terminar con las importantes investigaciones americana (del NTP) e Italiana (del Instituto Ramazzini), que ya expliqué en otro artículo reciente de esta serie, y de esa forma los dos ministerios españoles con competencias podrían iniciar las correspondientes campañas informativas, y conseguirían que su modo de actuación nos pareciera más objetivo y fiable. Por último, de esta manera tan sencilla, las precauciones en el uso de los teléfonos móviles no quedarían, como hasta ahora, únicamente reflejadas en la minúscula letra de los manuales de instrucciones de estos dispositivos, imposibles de seguir ―incluso con gafas de cerca― para los que padecemos la inmisericorde presbicia.

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