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Diario de Navarra, 11/7/07

El uso excesivo de los móviles puede provocar el síndrome de microondas. Según un profesor de la universidad de valencia, las ondas pueden crear tumores.La afección se refleja en dificultades en la concentración, insomnio, dolores de cabeza o alteraciones en la percepción

Miércoles 11 de julio de 2007 · 3534 lecturas

Diario de Navarra, 11/7/07
El uso excesivo de los móviles puede provocar el síndrome de microondas.
Según un profesor de la universidad de valencia, las ondas pueden crear tumores.La afección se refleja en dificultades en la concentración, insomnio, dolores de cabeza o alteraciones en la percepción

fermín pérez-nievas

Varios ejecutivos prueban los móviles en una feria de estos aparatos.Foto: d.n.

tudela. En sólo 12 ańos el móvil ha pasado de ser un total desconocido a ser un elemento de primera necesidad, sin que en este espacio se hayan analizado ni conocido sus consecuencias. Su proliferación ha llegado a tal extremo que sólo en 2006 se vendieron 22 millones de unidades en Espańa, una cifra que podría crecer en un millón más en este ańo 2007. En medio de todo este desarrollo tecnológico en el que vivimos, el 99% de los usuarios de los móviles desconoce qué es el síndrome de microondas, un conjunto de síntomas de índole psicosomático que, a largo plazo, puede afectar al sistema inmunológico e incluso generar tumores.

informe detallado Así de contundente lo explica Enrique Navarro, profesor titular del departamento de Física Aplicada y Electromagnetismo de la Universidad de Valencia que aseguró, pese a lo que se apunte desde las compańías de móviles, que existen casos documentados de esta afección "con nombres y apellidos". "El síndrome de microondas es algo suave, una degradación de la calidad de vida, una especie de alergia. Es algo que unas personas sufren más que otras y que muchos médicos achacan a otra causa o al estrés. No está reconocido. Una persona va al médico y éste no sabe de qué le habla si le pregunta por el síndrome del microondas. En este aspecto la tecnología ha ido por delante de lo demás. Al principio parece algo suave pero, a largo plazo, tiene un efecto destructor sobre el sistema inmunológico y genera enfermedades mucho más graves, enfermedades neurológicas, segregaciones hormonales alteradas y, a largo plazo, tumoraciones".

Como apunta este catedrático, la tecnología ha ido, en este campo, por delante de la medicina. Su investigación respecto a las ondas electromagnéticas proceden de hace más de dos décadas.

A finales de 1980 las microondas se empleaban para eliminar las plagas de termitas o la reproducción y el comportamiento de bacterias que afectaban a la lactosa. "Entonces no había móviles y estos sistemas no se aplicaban sobre la población, sino que se colocaban en barcos o aviones y no incidía sobre las personas. La explosión del uso del móvil hacia 1995 cambió la situación. Hacia el ańo 2000 nos llamaron varios médicos que nos relataban que casos que acababan en el psiquiatra ante el desconocimiento del origen de la dolencia".

El síndrome de microondas no aparece en los análisis cuantitativos "los medios de análisis no son lo suficientemente finos como para descubrirlos. Se refleja en dificultades en la concentración, problemas en la conciliación del sueńo, insomnio, dolores de cabeza, cefaleas o alteraciones en la percepción".

Fruto de esta investigación, Navarro y otros compańeros publicaron un informe sobre el trabajo realizado en un pueblo de 2.000 habitantes. Su intención era demostrar la correlación entre esos síntomas y los niveles de radiación que existían en las viviendas, una afección que va mucho más allá de la que existe entre el ruido y determinadas dolencias, ya reconocidas y legisladas. "El ruido es una contaminación física, aceptada en las normativas, es algo que perciben nuestros sentidos y que afecta a la calidad de vida. Por el contrario, este tema es muy difícil de entender. Esta tecnología tiene 100 ańos, los primeros experimentos de transmisión inalámbrica son de finales del siglo XIX y ahora estamos con teléfonos celulares. En 100 ańos el cambio ha sido vertiginoso y no se acaba de asimilar. La correlación de alteración de la salud con el ruido es muy inferior al de las microondas".

una legislación permisiva Uno de los principales problemas es que los estados europeos tienen, a juicio de este profesor de Física Aplicada, una legislación demasiado permisiva a este respecto. Espańa, Francia, Alemania o Reino Unido, entre otros, se rigen por una recomendación europea de 1999 que se basa "en reuniones de comités de la Comisión Internacional para la Protección Iónica. Procede de reuniones de técnicos de telecomunicaciones y no de personal sanitario en los ańos 80. Está obsoleto y anticuado".

Las investigaciones realizadas en países occidentales demuestra, a su juicio, que la cifra de 400 microwatios por centímetro cuadrado que se permite a las compańías de telefonía móvil es demasiado alta. "Se permite a las operadoras unos niveles de potencia que son unas 4.000 veces superior al establecido en Salzburgo. Yo he realizado mediciones en toda Espańa y nunca se llega a esa cifra, porque es impensable. La primera pregunta que hacen es ¿Se cumple la normativa? Sí, seguro que se cumple pero el hecho de que se cumpla no significa que sea una cosa segura. Una persona se puede morir de cáncer por las ondas electromagnéticas y legalmente no se puede actuar contra el agente que se lo ha causado porque la normativa se lo permite".

Las cifras que se apuntan como exigibles desde la Conferencia de Salzburgo (8 de junio de 2000) son de 0,1 microwatios por centímetro cuadrado, siguiendo un informe realizado por científicos de todo el mundo que solicitaron la reducción de la exposición a este parámetro.

Una de las peticiones que ha realizado Enrique Navarro desde hace tiempo es que se revise la normativa que se maneja en buena parte de Europa, "aceptar que no es correcta es lo primero y segundo, minimizar y prevenir".

prevención Uno de los sectores más afectados por las ondas electromagnéticas son los nińos y los adolescentes ya que se encuentran en fase de crecimiento y su sistema nervioso podría verse afectado. "No habría que impedir que los nińos usen teléfonos móviles porque tanto ellos como los jóvenes están en un momento de formación. Por su parte los adultos debieran hacerlo con moderación"; moderación que se centra en usarlo cuando es necesario y apagarlo, principalmente, por la noche. "En poblaciones en las que hay antenas y hay pocos usuarios los niveles de radiación son bajos". En este sentido Navarro cree que los móviles deberían llevar una pegatina anunciando su peligrosidad, "igual que el paquete de tabaco".

Esta sugerencia fue incluso propuesta por la Comisión Stewart del Reino Unido (mayo de 2000). Esta comisión no ha sido la única que ha adoptado sobre el peligro de estas emisiones. Un grupo de médicos alemanes escribió una carta en noviembre de 2006 a la canciller Angela Merkel en la que alertaban del colapso que podría sufrir el sistema sanitario y del bienestar de Alemania por los "grandiosos costes económicos tangibles e intangibles" que iba a ocasionar las consecuencias de las ondas electromagnéticas. "Problemas psicológicos y cambios en la personalidad, causados por dańos en el cerebro, debilidad del sistema inmunológico, infartos, cáncer, absentismo, bajas laborales y jubilaciones anticipadas".

Para este experto en electromagnetismo, en la falta de determinación para afrontar este problema hay no sólo un aspecto económico sino también de desconocimiento. "Hay unas implicaciones económicas tremendas. Este negocio mueve mucho dinero en publicidad. Además es algo muy ténue, se habla de síndrome y siempre se puede achacar a otro agente las afecciones. Se tiene un punto de vista de buscar el remedio, en lugar de la causa. Es una actitud curativa y no preventiva. Hay una gran falta de información y las administraciones no están informadas de lo que sucede. Normalmente son los municipios quienes actúan de forma más enérgica".

en los domicilios Una vivienda normal está plagada de aparatos que pueden perjudicar la salud, sin que los perjudicados lo perciban. Así es muy habitual encontrar un móvil inalámbrico que "radia una seńal digital" o instalaciones de Wii fi con la que "habría que tener una actitud cauta sobre todo con los nińos. Hay otros que son DECT que tambien son inalámbricos y tiene efectos similares. Hay que tener respeto e informarse. Todo lo que es inalámbrico si se puede evitar, mejor".

Dentro de este campo de aparatos y electrodomésticos con los que convivimos se encuentran también las cocinas de inducción, los hornos de microondas o los radiodespertadores. "Tienen un transformador, suelen estar en la mesilla de la cama y generan un campo magnético que actúa sobre la cabeza. La solución sería ponerlos con pilas o alejados del cabezal de la cama. Todo lo que tenga transformador genera un campo electromagnético". También en este campo de aparatos que necesitan transformadores se encuentran las mantas eléctricas, las maquinillas eléctricas de afeitar o las lámparas con luces alógenas. "Con poner distancia vale. Los que están mucho tiempo encendidos hay que separarlos de nosotros y de los lugares donde descansamos".

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