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MI VIDA EN UNA JAULA DE FARADAY / MY LIFE IN A FARADAY CAGE. Por: Carlos Sosa M.D.

Viernes 21 de mayo de 2010 · 2423 lecturas

MI VIDA EN UNA JAULA DE FARADAY

Por: Carlos Sosa M.D.

Desde el mes de julio del 2007 he vivido en una Jaula de Faraday debido al hecho que tengo un diagnóstico médico de Hipersensibilidad Electromagnética (HEM). La HEM es un diagnóstico clínico que se basa en la producción de signos y síntomas por parte de los campos electromagnéticos (CEM), particularmente por las microondas y radiofre-cuencias utilizadas en la telefonía celular, el Internet inalámbrico y otras tecnologías inalámbricas. La producción de estos signos y síntomas sigue un curso variable luego de la exposición a los CEM: puede tomar segundos, minutos, horas y a veces días. La exigencia hecha por parte de ingenieros y físicos (lacayos de la industria de la telefonía celular) en cuanto que la exposición a los CEM debe ser reconocida inmediatamente por los pacientes afectados por la HEM, es una orden fraudulenta impuesta a la PROFESION MEDICA por delincuentes. La célula humana NO obedece las órdenes de la industria celular y sus estudios de provocación.

La Hipersensibilidad Electromagnética destrozó mi vida. Para comenzar, perdí mi trabajo en el Servicio de Urgencias del hospital. El no ser capaz de soportar los campos electromagnéticos (CEM) en los ambientes médico-tecnológicos de computadores (ordenadores) y sistemas inalámbricos de comunicación, es una gran desventaja para cualquiera que trabaje en un hospital moderno. Los signos físicos y los síntomas generados por la HEM han sido muy difíciles de soportar. Los mareos permanentes, las náuseas y los dolores de cabeza constituyen una castración práctica. Es importante mencionar el declive económico que nosotros, las víctimas de Michael Repacholi y sus dobles morales, padecemos generalmente con el comienzo del cuadro clínico. Pero quizá el hecho más grave es el aislamiento resultante y la incapacidad fisiológica para razonar. Las lágrimas de sangre que he llorado me convencieron que una vida con HEM no vale la pena ser vivida. La decisión era clara: blindar o morir. Una jaula, aún siendo de oro, sigue siendo una prisión física y mental.

Las disfunciones neurológicas y los casos de cáncer que están sucediendo alrededor de las estaciones base de telefonía celular (mástiles o torres de telefonía móvil) y sus antenas en todo el mundo, constituyen una epidemia internacional y un episodio genocida patrocinado directamente por la Organización Mundial de la Salud y su Proyecto de Campos Electromagnéticos. Tal como ha ocurrido con el genocidio del tabaco, en el que la OMS estuvo directamente involucrada en el reemplazo del aire (definido como Nitrógeno al 78%, Oxígeno al 21% y otros gases como Argón, Helio, Neón, Kriptón, Xenón y vapor de agua) utilizado en la fisiología respiratoria normal por humo de cigarrillo, debido a que “no hay prueba del dańo”, enfrentamos ahora otro genocidio internacional sustentado en argumentos que afirman que el sistema nervioso central está diseńado para soportar la irradiación con microondas y radiofrecuencias de la telefonía celular (móvil). Están igualmente implicados tanto el dispositivo (el móvil o teléfono celular), como la estación base de telefonía celular.

Infortunadamente para Margaret Chan (Directora General de la OMS) y Emily Perkins van Deventer (Directora del Proyecto de CEM), la Medicina había determinado las relaciones de causalidad médica entre estos campos electromagnéticos y la enfermedad (y la muerte consecuente en muchos casos) muchas décadas antes que el Proyecto de Campos Electromagnéticos existiese. Los criterios científicos usados en epidemiología, como los postulados epidemiológicos de Koch-Henle, los criterios de Bradford Hill y los criterios de Susser, apoyan y sostienen la afirmación en el sentido que la exposición a teléfonos celulares (móviles) y estaciones base de telefonía celular, es un insulto ambiental artificial que es pertinente para causar la muerte de seres humanos.

Los campos electromagnéticos alteran directamente estructuras neurológicas corticales relacionadas con funciones cerebrales superiores como la atención, la memoria y el pensamiento. La ruptura de las relaciones sociales y afectivas es una de las pérdidas tempranas concomitantes en la HEM. Muchos me dieron la espalda y se marcharon.

La publicación del Informe Bioinitiative (Bioinitiative Report) y el Estudio Interphone (entre muchos otros) se erige como una pistola humeante que apunta a los culpables. Además, la Organización Mundial de la Salud y su Proyecto de Campos Electromagnéticos, ha mantenido un silencio fúnebre frente a la experiencia clínica del mayor centro internacional dedicado a los efectos mortales de los teléfonos celulares, el Internet inalámbrico y sus redes de transmisión. El Centro de Salud Ambiental de Dallas ha reunido evidencia clínica de todo el mundo durante los últimos 36 ańos sobre el carácter perjudicial de la exposición de los seres humanos a campos electromagnéticos (microondas y radiofrecuencias). El centro está dirigido por médicos (Doctores en Medicina), no por ingenieros y físicos como el Proyecto de Campos Electromagnéticos de la Organización Mundial de la Salud. El argumento en el sentido de que yo sé mucha Medicina porque yo estudié física en Australia (Michael Repacholi), es un principio fundamental de este fraude médico internacional, patrocinado directamente por la Organización Mundial de la Salud.

La expulsión del Dr. Olle Johansson M.D. del taller internacional de la OMS sobre Hipersensibilidad Electromagnética por parte de Michael Repacholi y Emily Perkins van Deventer hace unos ańos, es una demostración palmaria del tipo de lupanar que se ha organizado al interior de la Organización Mundial de la Salud por parte de la industria celular.

Les suplico ver mi Jaula de Faraday en el siguiente sitio de Internet:

http://www.youtube.com/watch?v=b1fUXalLNYQ

(También se puede acceder desde el sitio www.youtube.com buscando:

Carlos Sosa MD- EMF TENT)

Envío mis sentimientos de solidaridad y respeto a las víctimas que viven alrededor de las estaciones base de telefonía celular (y antenas de Internet inalámbrico). Mis condolencias van para todas las familias que han perdido un ser amado debido a la exposición criminal a los campos electromagnéticos a nombre de Michael Repacholi y Emily Perkins van Deventer.


MY LIFE IN A FARADAY CAGE

by: Carlos Sosa MD

Since the month of July of 2007 I have been living in a Faraday Cage due to the fact that I have a medical diagnosis of Electromagnetic Hypersensitivity (EHS). EHS is a clinical diagnosis that rests upon the production of signs and symptoms by the exposure to electromagnetic fields (EMF), particularly by the microwaves and radiofrequencies used in cell phone telephony, wireless internet and other wireless technologies. The production of these signs and symptoms follows a variable course after the exposure to EMF: it can take seconds, minutes, hours and sometimes days. The requirement made by engineers and physicists (lackeys of the cell phone industry) in the sense that exposure to EMF must be recognized IMMEDIATELY by EHS patients is a fraudulent order imposed on the Medical Profession by delinquents. The human cell DOES NOT obey the orders of the cell phone industry and its provocation studies.

Electromagnetic Hypersensitivity broke apart my life. To start off, I lost my job at the hospital’s Emergency Department or ER. Not being able to withstand electromagnetic fields in today’s technological medical settings of computers and wireless communication systems is a major handicap for anybody working in a modern hospital. The physical signs and symptoms brought about by EHS have been extremely difficult to bear. The permanent dizziness, the nausea and the headaches constitute a practical castration. It is important to mention the economical decline that we, the victims of Michael Repacholi and his double morals, generally suffer with the onset of the clinical picture. But perhaps the most serious circumstance is the resulting isolation and the physiological incapacity to reason. The tears of blood I have cried convinced me that a life with EHS was not worth living. The decision was clear: to shield or perish. A cage, even if it’s a golden one, remains as a physical and mental prison.

The neurological dysfunctions and the cases of cancer that are happening around cell phone base stations (cell phone masts) and its antennas all over of the world, constitute an international epidemic and a genocidal episode sponsored directly by the World Health Organisation and its Electromagnetic Fields Project. Just like in the tobacco genocide, where the WHO was directly involved in the replacement of air (Nitrogen 78%, Oxygen 21%, CO2, Argon, Helium, Neon, Krypton, Xenon, water vapor) used in the normal respiratory physiology, with tobacco smoke because “there is no proof of the damage”, we now have another international genocide based on statements in the sense that the human central nervous system was designed to withstand the irradiation with microwaves and radiofrequencies from cell phone telephony. Both the gadget and the cell phone base stations are equally implied.

Unfortunately for Margaret Chan (Director-General of WHO) and Emily Perkins van Deventer (Director of the EMFs Project), Medicine had determined the medical relationships of causality between these electromagnetic fields used in cell phone telephony and disease (and the consequent death in many cases) many decades before the Electromagnetic Fields Project came into existence. Scientific criteria used in epidemiology, like the Koch-Henle epidemiological postulates, the Bradford Hill criteria and the Susser criteria, sponsor and support the statement that the exposure to cell phones and cell phone base stations is an artificial environmental insult that is pertinent to cause the death of human beings.

Electromagnetic fields directly alter cortical neurological structures related to superior brain functions like attention, memory and thought. The rupture of social and affective relationships is one of the early concomitant losses in EHS. Many turned their backs on me and left.

The publication of the Bioinitiative Report and the Interphone Study (amongst millions) stands as a smoking gun pointing to the culprits. Furthermore, the World Health Organisation and its Electromagnetic Fields Project has maintained a funeral silence in front of the clinical expertise of the biggest international center dedicated to the deadly effects of cell phones, wireless internet and its transmission networks. The Environmental Health Center in Dallas has gathered clinical evidence from all over the world during the last 36 years concerning the damaging nature of the exposure of human beings to electromagnetic fields (microwaves and radiofrequencies). The center is run by MEDICAL DOCTORS, not by engineers and physicists like the EMF Project of the WHO. The argument in the sense that I know a lot of Medicine because I studied physics in Australia, is a fundamental tenet of this international medical fraud sponsored directly by the World Health Organisation.

The expulsion of Dr. Olle Johansson MD from WHO’s international workshop on EHS by Michael Repacholi and Emily Perkins van Deventer a few years ago, is a talking illustration of the type of cathouse that has been organized inside the World Health Organisation by the cell phone industry.

I beg you to please take a look at my Faraday Cage at the following website:

http://www.youtube.com/watch?v=b1fUXalLNYQ

(You can also see it by going to www.youtube.com and looking for:

Carlos Sosa MD- EHS TENT)

I send my feelings of solidarity and respect to the victims who live around cell phone base stations (and wireless internet antennas). My condolences go to the families who have lost a loved one because of the criminal exposure to electromagnetic fields on behalf of Michael Repacholi and Emily Perkins van Deventer.

MI VIDA EN UNA JAULA DE FARADAY

Por: Carlos Sosa M.D.

Desde el mes de julio del 2007 he vivido en una Jaula de Faraday debido al hecho que tengo un diagnóstico médico de Hipersensibilidad Electromagnética (HEM). La HEM es un diagnóstico clínico que se basa en la producción de signos y síntomas por parte de los campos electromagnéticos (CEM), particularmente por las microondas y radiofre-cuencias utilizadas en la telefonía celular, el Internet inalámbrico y otras tecnologías inalámbricas. La producción de estos signos y síntomas sigue un curso variable luego de la exposición a los CEM: puede tomar segundos, minutos, horas y a veces días. La exigencia hecha por parte de ingenieros y físicos (lacayos de la industria de la telefonía celular) en cuanto que la exposición a los CEM debe ser reconocida inmediatamente por los pacientes afectados por la HEM, es una orden fraudulenta impuesta a la PROFESION MEDICA por delincuentes. La célula humana NO obedece las órdenes de la industria celular y sus estudios de provocación.

La Hipersensibilidad Electromagnética destrozó mi vida. Para comenzar, perdí mi trabajo en el Servicio de Urgencias del hospital. El no ser capaz de soportar los campos electromagnéticos (CEM) en los ambientes médico-tecnológicos de computadores (ordenadores) y sistemas inalámbricos de comunicación, es una gran desventaja para cualquiera que trabaje en un hospital moderno. Los signos físicos y los síntomas generados por la HEM han sido muy difíciles de soportar. Los mareos permanentes, las náuseas y los dolores de cabeza constituyen una castración práctica. Es importante mencionar el declive económico que nosotros, las víctimas de Michael Repacholi y sus dobles morales, padecemos generalmente con el comienzo del cuadro clínico. Pero quizá el hecho más grave es el aislamiento resultante y la incapacidad fisiológica para razonar. Las lágrimas de sangre que he llorado me convencieron que una vida con HEM no vale la pena ser vivida. La decisión era clara: blindar o morir. Una jaula, aún siendo de oro, sigue siendo una prisión física y mental.

Las disfunciones neurológicas y los casos de cáncer que están sucediendo alrededor de las estaciones base de telefonía celular (mástiles o torres de telefonía móvil) y sus antenas en todo el mundo, constituyen una epidemia internacional y un episodio genocida patrocinado directamente por la Organización Mundial de la Salud y su Proyecto de Campos Electromagnéticos. Tal como ha ocurrido con el genocidio del tabaco, en el que la OMS estuvo directamente involucrada en el reemplazo del aire (definido como Nitrógeno al 78%, Oxígeno al 21% y otros gases como Argón, Helio, Neón, Kriptón, Xenón y vapor de agua) utilizado en la fisiología respiratoria normal por humo de cigarrillo, debido a que “no hay prueba del dańo”, enfrentamos ahora otro genocidio internacional sustentado en argumentos que afirman que el sistema nervioso central está diseńado para soportar la irradiación con microondas y radiofrecuencias de la telefonía celular (móvil). Están igualmente implicados tanto el dispositivo (el móvil o teléfono celular), como la estación base de telefonía celular.

Infortunadamente para Margaret Chan (Directora General de la OMS) y Emily Perkins van Deventer (Directora del Proyecto de CEM), la Medicina había determinado las relaciones de causalidad médica entre estos campos electromagnéticos y la enfermedad (y la muerte consecuente en muchos casos) muchas décadas antes que el Proyecto de Campos Electromagnéticos existiese. Los criterios científicos usados en epidemiología, como los postulados epidemiológicos de Koch-Henle, los criterios de Bradford Hill y los criterios de Susser, apoyan y sostienen la afirmación en el sentido que la exposición a teléfonos celulares (móviles) y estaciones base de telefonía celular, es un insulto ambiental artificial que es pertinente para causar la muerte de seres humanos.

Los campos electromagnéticos alteran directamente estructuras neurológicas corticales relacionadas con funciones cerebrales superiores como la atención, la memoria y el pensamiento. La ruptura de las relaciones sociales y afectivas es una de las pérdidas tempranas concomitantes en la HEM. Muchos me dieron la espalda y se marcharon.

La publicación del Informe Bioinitiative (Bioinitiative Report) y el Estudio Interphone (entre muchos otros) se erige como una pistola humeante que apunta a los culpables. Además, la Organización Mundial de la Salud y su Proyecto de Campos Electromagnéticos, ha mantenido un silencio fúnebre frente a la experiencia clínica del mayor centro internacional dedicado a los efectos mortales de los teléfonos celulares, el Internet inalámbrico y sus redes de transmisión. El Centro de Salud Ambiental de Dallas ha reunido evidencia clínica de todo el mundo durante los últimos 36 ańos sobre el carácter perjudicial de la exposición de los seres humanos a campos electromagnéticos (microondas y radiofrecuencias). El centro está dirigido por médicos (Doctores en Medicina), no por ingenieros y físicos como el Proyecto de Campos Electromagnéticos de la Organización Mundial de la Salud. El argumento en el sentido de que yo sé mucha Medicina porque yo estudié física en Australia (Michael Repacholi), es un principio fundamental de este fraude médico internacional, patrocinado directamente por la Organización Mundial de la Salud.

La expulsión del Dr. Olle Johansson M.D. del taller internacional de la OMS sobre Hipersensibilidad Electromagnética por parte de Michael Repacholi y Emily Perkins van Deventer hace unos ańos, es una demostración palmaria del tipo de lupanar que se ha organizado al interior de la Organización Mundial de la Salud por parte de la industria celular.

Les suplico ver mi Jaula de Faraday en el siguiente sitio de Internet:

http://www.youtube.com/watch?v=b1fUXalLNYQ

(También se puede acceder desde el sitio www.youtube.com buscando:

Carlos Sosa MD- EMF TENT)

Envío mis sentimientos de solidaridad y respeto a las víctimas que viven alrededor de las estaciones base de telefonía celular (y antenas de Internet inalámbrico). Mis condolencias van para todas las familias que han perdido un ser amado debido a la exposición criminal a los campos electromagnéticos a nombre de Michael Repacholi y Emily Perkins van Deventer.

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