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Escuela saludable. Internet solo por cable

Miércoles 16 de marzo de 2022 · 158 lecturas

Escuela saludable. Internet solo por cable
21/12/2021 | Electromagnética (tema), Revista Nº 110
Para minimizar los efectos de la conexión a Internet a través de wifi en los colegios, es necesario actuar bajo el principio de precaución.

Julio Carmona Barros. Área de Digitalización y Contaminación electromagnética de Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 110.

Lema con el que iniciamos una nueva campaña de intervención en el ámbito escolar es: “Escuela saludable. Internet solo por cable”, atendiendo al proceso de hiperdigitalización que va impregnando todos los ámbitos de la vida, en el contexto de emergencia planetaria en el que vivimos.

La actual cuarta revolución industrial se publicita, a modo de espejismo, como “verde y digital”, inocua, inmaterial y sostenible. Esta campaña escolar responde a los problemas de contaminación electromagnética de los sistemas inalámbricos en las aulas (conectados a un wifi industrial de alta capacidad), y a los de la contaminación digital con sus profundas huellas ambientales (energética, climática y las derivadas del extractivismo minero y la basura tecnológica), así como de sus estrategias asociadas (dependencia tecnológica, obsolescencia, hiperconsumismo, control social, etc).

Este proyecto, abierto a la participación de los agentes implicados (madres y padres, profesorado, alumnado) en todas las etapas educativas (de la educación infantil a la enseñanza superior), se asienta en las numerosas alertas, recomendaciones y normas biosostenibles del ámbito científico, profesional e institucional.

La campaña escolar, centrada en los entornos digitales, tiene un doble objetivo, garantizar entornos saludables y educar para adquirir hábitos ecosociales:

El primer objetivo consiste en entornos educativos saludables y biocompatibles; es decir, libres de contaminación electromagnética y, en caso de herramientas digitales, garantizar su uso sobrio, ergonómico y ponderado, atendiendo, en todo caso, a las necesidades madurativas y primando las interrelaciones entre el alumnado y entre este y su entorno.

Las recomendaciones de la Resolución 1815 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa inciden especialmente en minimizar la exposición a radiofrecuencias en la población infantil y juvenil. Son generalmente asumidas por más de 60 organizaciones y paneles profesionales de la salud de todo el mundo (integradas por más de medio millón de profesionales) y parcialmente aplicadas y divulgadas por ministerios y agencias en más de 20 estados. Tal y como aconsejan las opciones del estudio bibliográfico sobre el “impacto en la salud del 5G” (2021) del panel STOA del Parlamento Europeo.

Existen recomendaciones fáciles de aplicar, como la conexión a internet por cable en las aulas (biocompatible, más rápido, eficaz y seguro que wifi). Las Normas de higiene y requisitos del entorno educativo digital de la Federación Rusa de 2020 (aprobadas por el Ministerio de Salud, la Academia de Ciencias y el Comité Nacional Ruso para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes, RNCNIRP) inciden en no usar el wifi en preescolar ni en la enseñanza primaria (como se reconoce por ley en Francia, Chipre y la Polinesia francesa en edad preescolar con restricciones de uso en primaria).

En lugares de permanencia
Cuando no se puede cablear, la Oficina Federal alemana de Protección contra la Radiación aconseja alejar los puntos de acceso wifi de los espacios y lugares de permanencia, mientras que las Normas de la Federación Rusa aconsejan, en dichos casos, una distancia de al menos 5 metros.

Solicitamos regular el tiempo y forma de uso de pantallas (demandado por las asociaciones de pediatría de EE UU, Italia, Canadá, Españ, entre otras, o la propia OMS y agencias de salud), así como atender a las etapas de desarrollo donde prime la interrelación no digital en el aula entre profesorado y alumnado y y en las relaciones entre el propio alumnado.

Reconocemos el consenso profesional e institucional cada vez mayor sobre las alteraciones en diversos ámbitos de la salud relacionadas con el uso de pantallas, y su asociación significativa negativa entre su tiempo de uso y el bienestar psicológico infantojuvenil. M. Desmurguet (2019), Doctor en neurociencia e investigador francés del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM), destaca que la mayor parte de los estudios solventes publicados sobre los objetivos pedagógicos cumplidos con la digitalización de la enseñanza, muestran su “ineficacia — en el mejor de los casos — o el daño pedagógico — en el peor de ellos —”.

“Entre los 0 y 6 años de edad la tecnología, generalmente, no brinda ninguna ventaja adicional al desarrollo de niños y niñas. Por el contrario, su uso compite con experiencias que son útiles y enriquecedoras para el crecimiento. Es el contexto real el que tiene que entretener, calmar y estimular a niños y niñas a esta edad, no la tecnología” (UNICEF, 2021).

El primer objetivo es crear entornos educativos saludables y biocompatibles; es decir, libres de contaminación electromagnética y, en caso de herramientas digitales, garantizar un uso ponderado.

Las pedagogías activas invitan a evitar la tecnología digital en edad preescolar hasta bien avanzada la Primaria (método Montessori) o la Secundaria (método Waldorf, elegido para sus hijas e hijos por representantes de las tecnologías digitales, como los de Silicon Valley). M. Desmurguet (2019), aconseja no iniciar el uso de pantallas antes de los 6 años y, después, no superar media o una hora la día.

Falta de criterios
Expertos en riesgos laborales critican la falta de criterios ergonómicos individualizados en las aulas (dispositivo, puesto, iluminación, adecuación de edad y contexto) y la ausencia de un programa de ejercicios de desconexión digital (prevención del estrés, fatiga visual, problemas osteomusculare, etc.), como en las normas rusas.

El segundo objetivo se centra en la escuela como educadora socioambiental y para la salud en el ámbito digital, para aprender prácticas y hábitos de uso autorregulado, sobrio, biocompatible, decrecentista, anticonsumista, ético y crítico, que elimine yminimice la exposición a la radiación electromagnética de los dispositivos inalámbricos, así como los impactos en la salud y los socio-ambientales implicados en los usos digitales. Tiene los siguientes contenidos:

– Realización de campañas educativas e informativas sobre los riesgos potenciales del uso precoz, indiscriminado y prolongado de los dispositivos inalámbricos, de acuerdo con los criterios de la Resolución 1815 de la APCE, para aprender estrategias que eliminen o reduzcan la exposición a la radiación electromagnética y sus riesgos asociados, e incorporarlos en los hábitos de vida en general. Recomendaciones ya desarrolladas por Instituciones públicas, paneles científicos, asociaciones médicas, etc.

– Incluir en estas campañas cómo eliminar o minimizar los impactos socio-ambientales implicados en los usos digitales, que han sido alertados por instituciones como el Alto Consejo francés por el Clima o la Convención Ciudadana francesa por el Clima, el “France Stratégie” del gabinete del primer ministro francés, o The Shift Project, así como distintos llamamientos científicos y académicos (por ejmplo delInstituto Rousseau). De hecho, Francia ya está tramitando en su Asamblea Nacional (junio 2021) una Ley para reducir “la huella ambiental digital”, para sensibilizar en las aulas “sobre el impacto medioambiental de las herramientas digitales” y “la sobriedad digital”.

Se plantea complementar el “Currículo para una educación ecosocial frente a la emergencia climática”, elaborado por Teachers for future, con estrategias de sobriedad digital, como las de The Shift Project, en la búsqueda de habilidades individuales y colectivas sostenibles de compra y consumo de objetos y servicios digitales, para contrarrestar los contravalores de la hiperdigitalización (hiperconsumismo, dependencia tecnológica, crecimiento infinito, aceptación del control social, etc).

Más información: ¿Qué escuela queremos?